La orientación vocacional en la escuela
> EL proyecto definitivo de la nueva ley nacional de educación, enviado ayer por el Poder Ejecutivo al Congreso, propone la inserción de la orientación vocacional como un servicio para la escuela media, "a fin de permitir una adecuada elección profesional y ocupacional de los estudiantes". Este es un aporte plenamente fundado. Hasta el momento, la ley federal, todavía vigente, había reconocido "el derecho a la orientación" de los alumnos, pero en la práctica esto distó de ofrecerse de manera generalizada en el sistema educativo. Implantar ese servicio de modo estable permitirá atender demandas latentes en la población juvenil. En verdad, la planificación educativa convoca a la orientación vocacional como culminación necesaria. Su ausencia deja incompleto el desarrollo de la escuela secundaria, porque la misión de dicha orientación es asistir metódicamente a la deliberación que cada alumno experimenta para alcanzar una decisión consistente, precisamente en uno de los trances más significativos de su vida, como es la elección profesional. Esa definición se logra por medio de un conocimiento más claro de sí mismo y de la oferta educativa del nivel terciario, en un tiempo en que la complejidad de los factores económicos y sociales crece constantemente y no basta sólo con estar informado, sino que se deben entender mejor el presente y el futuro de la dinámica realidad laboral. El proceso de elección se presenta de desigual manera para los adolescentes. Hay quienes tempranamente manifiestan una vocación firme; otros están inseguros y postergan su decisión, y no faltan aquellos que eligen por afinidades de amistad o admiración de ciertos modelos conocidos. Es decir que los problemas son diversos y reclaman distinto tratamiento. De ahí que convenga ofrecer la orientación vocacional como un servicio que se dispensa a quienes lo necesitan o lo desean, y no como algo obligatorio. Sin pretender un enfoque amplio del tema, es necesario destacar otras funciones que puede desempeñar la orientación en la escuela. Su contribución reduciría fracasos y deserciones posteriores en los estudios universitarios, porque se avanzaría en elecciones mejor elaboradas, que no cederían ante las primeras dificultades. Asimismo, en el caso de los alumnos que optan por trabajar y no estudiar, les será muy útil aprender los pasos que enseña la orientación ocupacional para encontrar un puesto apropiado, en cuyo curso se promoverá en el ánimo de los alumnos la comprensión de que las posibilidades de la educación son permanentes en la actualidad, de manera que nunca será tarde para retomar el camino de una preparación profesional superior. En fin, sea por la razón más difundida de colaborar en la elección profesional de los jóvenes que buscan diseñar su porvenir, por ofrecer una guía que ordene los pasos que permitan hallar empleo, o bien por ayudar a comprender el mundo de la actividad productiva y cultural del trabajo, el proceso de orientación tiene un lugar bien justificado en la escuela y es de desear que así quede establecido.
Last modified 2006-11-17 05:13 PM